Guilda Scout Amoros

S c o u t · u n · d í a , s c o u t · p a r a · s i e m p r e

Visitando la Puerta del Sol

Sábado a las 5 de la tarde, hora de toros y de calor. La guilda Amorós se cita en el kilómetro cero de las Españas, para realizar un viaje a través del tiempo sin movernos de la Puerta del Sol.

Abarrotada de madrileños, turistas, saltimbanquis, músicos y otros cófrades de actividades varias, nos costó acercarnos al 20150526_1mosaico que marca el inicio de las carreteras; y no encontrando puerta alguna, buscamos el punto central de la plaza, para evocar como era este lugar antes de que la huella humana se hiciera notar, y descubrimos arroyos que surcaban y se unían en la plaza, en medio de arenales, camino del Manzanares por la calle… Arenal.

Un patrón, cuya partida de nacimiento no coincide con el nombre por el que se le conoce, que frecuenta una ermita, un rey muy enfadado porque perdió su montera, y por fin una ciudad que crece poco a poco hacia una cerca, de la que se sale por una puerta pestilente que da acceso a un hospital de apestados, reconvertido luego en hospital de la casa real y más tarde en hospital general.

Iglesias (tres), y conventos (dos), fueron parte característica del paisaje de este lugar, con numerosas leyendas de urracas ladronas, buenos sucesos, galanterías de soldado, y reliquias reencontradas.

Y en un convento, un internet del siglo de oro: el mentidero más importante de Madrid, en las gradas de San Felipe Neri, testigo de bulos, aventuras soldadescas, noticias de todo tipo, es el lugar de la prensa rosa y amarilla del barroco español, con presencia de pícaros, amigos, soldados y todo tipo de gente, junto a  pequeños comercios.

Plaza que fue también de abastos de verduras y frutas, bebidas refrescantes en verano, y alguna otra mercancía no declarada, tuvo entre tanta casa religiosa otra inesperada, una mancebía. Lugar de diversión tolerada de hombres, de entrenamiento de reyes, y tal vez de liberación de algunas mujeres.

También descubrimos que por aquí siempre estuvo el buzón de correspondencia, primero en el Palacio de Oñate, con leyenda de “amores reales” incluida, y luego en la Casa Real de Correos, lugar de heroicidades madrileñas en su lucha contra los franceses, como conmemora la placa de su fachada.

Calle indefinida que se convirtió en plaza estrecha, hasta que reformada como media tapa de barril de aceitunas adquirió el aspecto moderno y uniforme actual, tomando como modelo las casas de Cordero construidas sobre el mentidero. También ha tenido fuentes monumentales, alguna como un río vertical, de todo lo cual queda como vestigio la Mariblanca.

Siempre fue lugar donde se defendieron libertades e intereses de los madrileños, empezando por la lucha de los comuneros contra aquellos acompañantes de Carlos I que se habían adueñado de la corte… y de los dineros españoles; con sucesos sangrientos y heroicos como los del 2 de mayo de 1808 contra los franceses, y la carga de los mamelucos inmortalizada por Goya; o los sucesos de la noche de San Daniel contra los estudiantes; y otros levantamientos fruto de la pugna entre los que buscaban libertades y los que querían conservar privilegios. Y atentados contra la realeza o jefes de gobierno. Y proclamación de la república en 1931. Y el más reciente, el nacimiento del 15-M.

Los intelectuales también tuvieron su presencia en las numerosas tertulias celebradas en sus cafés, como la llamada Antesala del Saladero, parnasillos románticos, o aquélla en la que Valle Inclán perdió un brazo.

Agotados por el calor, recalamos en lugar tan apetecible como ya conocido por nosotros como es La Mallorquina, en donde finalizamos entre pasteles y refrescos, y unas risas.

 

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Autor: amorosguilda

Guilda del Grupo Scout Amorós

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